En 1780 el escocés John Jameson compró la destilería Bow Street, una de las más antiguas de Irlanda. Emparentado a través de su esposa con las poderosas familias destiladoras irlandesas Haig y Steins, en 1977 se trasladó a Irlanda y entró en el negocio del whisky, primero como gerente de la Bow Street y después pasó a tener la propiedad total y 1805 la amplió.
En nariz, Jameson tiene una fragancia floral ligera, salpicada de madera picante y notas dulces.
En boca su sabor es el perfecto equilibrio de notas especiadas, nuez y vainilla con notas de jerez dulce y una suavidad excepcional.
Final delicado y persistente en el paladar, increíblemente suave y añejo.