La vendimia 2008 ha sido una de las más complicadas y cortas de los últimos años en Viñas del Vero y el Somontano debido principalmente a un ciclo vegetativo muy largo, una maduración extremadamente lenta y una producción muy escasa. Se inició la primera semana de septiembre y finalizó durante los primeros días de octubre. El año agrícola ha sido atípico y extraño y la producción vitícola ha respondido a esta situación. Tras un invierno con temperaturas bajas y sin heladas especialmente dañinas, seguido de una moderada primavera sin episodios de heladas tardías, llegamos a un verano muy fresco que ha condicionado mucho la vendimia.En cuanto a precipitaciones, no llovió ni en invierno ni en los inicios de la primavera, sin embargo, las precipitaciones anormalmente elevadas de mayo y junio conllevaron la presencia de oidio y problemas de cuajado. Por último, durante la maduración y vendimia hubo escasas precipitaciones que permitieron vendimiar sin prisa y con buena calidad. Las brotaciones se iniciaron la segunda semana de abril de un modo irregular. La floración se retrasó a finales de mayo debido a las lluvias persistentes. El envero llegó la primera semana de agosto, con unas dos semanas de retraso sobre un “año tipo”. La vendimia se inicia el 29 de agosto de manera testimonial con los Pinot Noir más tempranos, para generalizarse a partir del 2 de septiembre con las variedades Chardonnay y Merlot, se continuó con Gewürztraminer, Syrah y Tempranillo, para finalizar el día 10 de octubre con el Cabernet Savignon, Moristel, Parraleta y Garnacha. Hoy por hoy, podemos decir que hemos obtenido una cosecha de una calidad excepcional, una buena acidez y menos azúcar que otros años y un buen equilibrio entre ambos parámetros.